Diferentes miserias

Hace un par de días, al estar viendo el periódico, leí varios artículos muy interesantes de muchos temas. Uno de los que más llamó mi atención fue el del auge que han tenido las compañías de préstamos rápidos y seguros en todo el mundo. Si bien el tema se trataba desde la perspectiva de los dueños de este tipo de compañías, quienes detallaban sus servicios y ventajas, lo que yo me puse a pensar es que si este tipo de préstamos tiene tanta demanda es por la tremenda situación económica que se vive en el mundo y en muchos países como el nuestro.

Otro artículo hablaba sobre los países más afectados por distintas situaciones y explicaba su porqué, algo que me pareció muy interesante, ya que uno pensaría que todos tienen problemas similares; sin embargo, los problemas distan mucho.

Sin embargo, aunque muchas veces no nos guste aceptarlo, las categorías sí existen y las nomenclaturas se usan por una razón en específico y sirven para poner verdades en bloques fáciles de comprender, por lo general, para un tercero.

Pude notar que la lista de países que se encuentran en fuertes problemas de muchos tipos son enormemente predominantes; las naciones africanas y latinoamericanas, con muy pocas asiáticas, excepto por Filipinas, algo que me hizo reflexionar sobre el asunto de una manera un poco más profunda para entender qué es lo que sucede.

En el caso de África, muchas personas y sociólogos atribuyen su miseria a la colonización Europea, como si África hubiera sido un continente próspero antes de que este fenómeno sucediera; sin embargo, la realidad de las cosas es que el continente africano nunca ha sido un lugar próspero y cuando digo nunca, me refiero verdaderamente a nunca.

La verdadera razón de la miseria de África es su desafortunada situación geográfica, ya que una gran mayoría de ese continente tiene carencias de todo tipo, incluyendo escasez de los elementos primordiales para la vida humana, como es el agua y el cultivo de la tierra.

En cuanto al agua, África es un lugar  tremendamente deficiente, debido a sus temperaturas tan altas y de sus sequías tan fuertes, lo que también afecta de manera terminal a los animales de tiro y carga para trabajar la tierra.

Otro factor de crucial importancia por la cual la agricultura no es un buen factor en África se debe a los muchos tipos de moscas que se alimentan de la sangre del ganado, dejándolos después de un cierto tiempo anémicos y consecuentemente incapaces de trabajar.

Otro gran problema que padecen los africanos es la enorme de cantidad de tribus quienes se reúsan por completo a dar un  par de pasos hacia la modernidad, en gran medida por no querer abandonar las supersticiones múltiples, ignorando que es posible avanzar en civilización manteniendo nuestras raíces; de hecho, esa es la manera en la que se debe hacer esto, no como lo ha hecho Europa en la posguerra, es decir, de manera catastrófica.

Sin embargo, esto es un círculo vicioso, ya que donde no hay lo primordial para la vida es imposible que exista la motivación general para salir adelante y sin motivación nada se puede concretar.

En cuanto a Latinoamérica se refiere, el examen no es tan ligero y las personas tienen mucha de la culpabilidad, si no es que toda, de lo que les acontece.

Los pros y los contras

El viernes pasado fui a comer con mi hermano. Pasé por él al despacho de arquitectos en el que trabaja y como estaba en una junta con sus socios, tuve que esperarlo un rato en su oficina.

Cuando salió, me dijo que la reunión se había prolongado porque no podían llegar a un acuerdo respecto a la elección de proveedor para una compra de perfiles de aluminio que necesitaban.

El motivo de la controversia fue que la oferta más económica era la de una empresa extranjera; estadounidense, para ser precisos. La competencia era una empresa mexicana, cuyos productos cumplían mejor con las exigencias del proyecto que estaban desarrollando; además, la entrega sería más rápida. La única desventaja era el precio.

Lo que subió un poco el tono de la discusión fue que uno de los socios argumentó a favor del proveedor nacional, no tanto por la calidad de los productos (lo cual nadie cuestionaba), sino por la importancia de apoyar a las empresas mexicanas, en estos momentos de gran incertidumbre económica.

Otro socio, que también estaba de acuerdo con esa idea, comenzó a hablar de las propuestas que han circulado en distintos medios, principalmente redes sociales, para boicotear las marcas y productos que vengan de los Estados Unidos y optar por el comercio local. Esta persona expresó que sumarse a ese boicot ya no era una opción, sino un deber de todo mexicano que realmente se interesara por su país.

Frente a estas propuestas, se alzaron las voces que defendían los intereses económicos de la empresa y que comentaban lo difícil que sería prescindir de todos los productos estadounidenses, en virtud de la enorme presencia que tienen en nuestros mercados. Mi hermano, como suele hacer en toda discusión, la hizo de mediador y trató de que cada parte escuchara los argumentos de la otra y que se tomara una decisión satisfactoria para todos.

Mientras escuchaba a mi hermano, pensé que, en primera instancia, yo estaba de acuerdo con la idea de favorecer el consumo de productos nacionales. En la mayoría de los casos, estos tienen una excelente calidad y precios accesibles, pero nos decantamos por los extranjeros debido a cuestiones como el prestigio, o bien porque son mucho más baratos, aunque no sean tan buenos.

Sin embargo, todas las ocasiones en las que se ha propuesto el mencionado boicot, también me he preguntado si éste no se traduciría en un daño para nuestros connacionales. Aunque esas grandes cadenas de supermercados, tiendas de ropa, cafeterías o restaurantes pertenezcan a extranjeros, los gerentes y empleados son mexicanos y si la baja en el consumo llegase a perjudicar a las compañías, ellos serían los primeros en perder sus empleos.

Es cierto que al preferir los productos locales, fortaleceríamos a nuestras propias empresas y permitiríamos que se convirtieran en generadoras de más empleos. Pero, ¿realmente llegarían a brindar toda la oferta que dan las grandes empresas trasnacionales? Tal vez, al cabo de un tiempo, pero mientras tanto, ¿qué pasaría con las necesidades más elementales de la población desempleada?

La verdad, no es una cuestión fácil y decidir lo es aún menos. Sin embargo, me parece una buena señal el que los temas ya se discutan.

Seguridad en las escuelas

La sesión de ayer de mi diplomado en medicina general no transcurrió como siempre. Seguramente ustedes, apreciados lectores, adivinan la razón. Maestros y alumnos teníamos en mente los acontecimientos recientemente ocurridos en el norte de nuestro país y todos nos hallábamos demasiado consternados como para concentrarnos en cuestiones académicas.

Algunos compañeros, que ya son padres, se hallaban muy preocupados y comentaban que aquella mañana, por primera vez, habían sentido temor al dejar a sus hijos en la escuela. Y es que si bien todos sabemos que la situación de nuestro país siempre ha estado lejos de ser idónea en materia de seguridad, también confiábamos en que ciertos lugares, como las escuelas, eran seguros y podíamos confiar en que al llegar ahí, nuestros hijos no tendrían nada que temer.

El maestro, por su parte, y otros compañeros del diplomado que también ejercen o han ejercido la docencia, comentaron que siempre han estado conscientes de los grandes retos que implica su profesión. Sin embargo, nunca habían pensado que entre tales retos pudiera existir un auténtico peligro para su seguridad e incluso para sus vidas.

Una vez que la discusión comenzó a decantarse por esos rumbos, fue inevitable llegar al tema de la seguridad en las escuelas. Al igual que muchos medios de comunicación, que supuestamente constituyen canales de expresión para la opinión pública, y como cientos de personas que no tardaron en emitir sus juicios en redes sociales, aun cuando no tenían un total conocimiento de las circunstancias, varios asistentes al diplomado eran de la opinión de que la tragedia se habría evitado con una “simple” revisión de mochilas en la escuela.

Señalo que tales juicios se emiten sin tener un conocimiento cabal de las circunstancias y por tanto los considero precipitados, porque realmente no podemos estar seguros de que ese tipo de medidas basten para evitar que la violencia se infiltre hasta las aulas. Más aún, el que alguien revise nuestros objetos personales, por más que se trate de una persona profesional y de confianza, ¿no es ya, en cierta medida, un acto que nos violenta?

En nuestra sociedad nos hemos acostumbrado a sobrellevar ese tipo de situaciones, en aras de la seguridad. Aceptamos este tipo de revisiones en los aeropuertos y terminales, así como al ingresar a ciertos edificios, porque nos han hecho aceptar la idea de que al hacer esas concesiones a nuestros derechos y libertades individuales, disfrutaremos de un vuelo o de una estancia seguras. No obstante, también es válido preguntar por qué debemos ser nosotros, los ciudadanos que tratamos de vivir respetuosamente y en conformidad con la ley, quienes debemos someternos a ese tipo de exámenes que hasta cierto punto nos dejan en calidad de sospechosos.

Pero, quizás lo que resulta más urgente de analizar al hablar de la seguridad en las escuelas es la cuestión de si todo debe reducirse a medidas de vigilancia y restricción, como es el caso de la revisión de mochilas. ¿No habría que prestar la mayor atención al comportamiento, las necesidades y los sentimientos de los niños y jóvenes? ¿No sería importante identificar la forma en que toda la violencia del entorno les afecta y desarrollar estrategias para interpretar, canalizar y depurar todos esos sentimientos negativos?

Creo que mientras estas últimas cuestiones no se atiendan, las medidas de seguridad sólo serán paliativos menores, que no siempre lograrán poner freno a la violencia.

Lo que puedes hacer para tener un buen viaje

Una de las actividades que más he disfrutado, aunque ocasionalmente también padecido, en el transcurso de mi carrera como periodista es el viajar.

Ya he perdido la cuenta de todos los vuelos nacionales e internacionales que he abordado, la mayoría en aerolíneas de bajo costo y una que otra clase ejecutiva, cortesía de algún patrocinador.

Incontables son también los hoteles en México DF, Guadalajara, Monterrey, Chihuahua… en fin, casi todas las capitales de la república mexicana, en los que me he hospedado; además de aquellos en Nueva York, Washington, Londres o Madrid.

Una de las frases que más escucho al partir rumbo a un viaje de trabajo es, naturalmente, “¡Buen viaje!” y otra que no falta es la de “¡Que tenga un vuelo placentero!”. Aunque la cortesía y los buenos deseos siempre se agradecen, muchas veces me he preguntado si tener un buen viaje y, más aún, un buen vuelo, realmente dependen de mí.

Quizá el viaje sí, en gran medida, pues yo soy responsable tanto de cuidarme, como de cumplir con mis objetivos, lo cual dará como resultado una salida exitosa. Pero, ¿qué hay del vuelo? Ni la ruta, ni la mayor parte de la seguridad, ni la conducción del avión y ni siquiera la comida y el momento en que se sirve están bajo mi control. Así que, lo de tener un buen vuelo es más un deseo favorable con el que todos se despiden, antes que algo en lo que efectivamente podamos aplicarnos.

Sin embargo, la experiencia también me ha enseñado que sí hay hábitos y normas de conducta que podemos seguir en cada vuelo, para que éste sea lo más agradable posible. Al comentar el tema con otros colegas y con aficionados a los viajes, encontré que mis ideas no eran desatinos y que tener un buen viaje en avión sí está, en cierta medida, en nuestras manos.

Les comparto las recomendaciones:

Seguir las indicaciones para abordar

Más allá del abordaje prioritario para quienes vuelan en primera clase o pagan por este “servicio de cortesía”, el orden de abordaje indicado para la mayoría de los pasajeros tiene una razón de ser. Generalmente se llama primero a quienes ocupan las últimas filas del avión, porque así avanzarán hasta el fondo y no bloquearán la puerta de acceso mientras se acomodan en sus lugares.

Si siempre siguiéramos esta indicación, el abordaje podría ser mucho más fluido. No te preocupes si eres el último en subir. Mientras estés en la puerta de salida a la hora indicada, no hay riesgo de perder el vuelo y la tripulación siempre te ayudará a encontrar un lugar para tu equipaje de mano.

Ser cortés con los compañeros de fila

Aunque no seas la persona más sociable y no tengas la intención de conversar durante todo el vuelo con tus vecinos, un mínimo de cortesía es indispensable. No será raro que necesites un poco de apoyo de las personas sentadas a tu lado, especialmente si se trata de un vuelo largo; desde pedir que te pasen la charola con la comida o que te dejen pasar para levantarte al baño, hasta que te asistan o pidan apoyo si es que te sientes mal. Conviene, por tanto, empezar el vuelo en buenos términos; un “Hola” o “Buenos días” (tardes o noches) y una sonrisa bastan.

Respetar el espacio de los demás

El espacio es algo por lo que se pelea cada vez más en los aviones, pues conforme las demandas de vuelos crecen, el espacio entre asientos se reduce… Sin embargo, con paciencia, comprensión y respeto, se pude tomar asiento con relativa comodidad, sin molestar a los pasajeros de al lado, de adelante o de atrás.

Moderar el consumo de alcohol

Muchas personas optan por tomar bebidas alcohólicas durante el vuelo con la intención de relajarse o simplemente, de disfrutar más el viaje. Pero ha de tenerse en cuenta que los efectos del alcohol pueden ser más fuertes durante un vuelo en avión, debido a factores como la altitud y la presión. Además, beber en exceso puede ser contraproducente para la relajación, porque altera el sistema nervioso y hace que te levantes con más frecuencia al baño. Y, lo más importante, ni a los pasajeros ni a la tripulación les gustará lidiar con un pasajero ebrio.

Hacer algo agradable o relajante

Un viaje en avión puede ser la oportunidad perfecta para ponerte al corriente con esa lectura pendiente, o con los capítulos de tu serie preferida que te has perdido; o bien, sencillamente para sentarte y descansar. Lleva contigo todo lo que te ayude a disfrutar y relajarte (y que esté permitido por la seguridad, obviamente); libros, reproductor mp3, tableta, auriculares, antifaz para dormir o tapones para los oídos. Estos elementos, fáciles de portar, te ayudarán a crear un ambiente agradable y tu propia tranquilidad será positiva para los demás, porque así al menos no serás un pasajero molesto.

Cinco consejos para dormir mejor en los meses más fríos

Estamos en pleno invierno en el hemisferio norte y justo en este año 2017 que comienza, el frío se está dejando sentir, incluso en los lugares caribeños.

Es notorio en estos meses que ante temperaturas frías y la falta de luz solar sea un tanto difícil encontrar una buena razón para dejar el calor de la cama. De hecho, como no ves la luz solar, lo que deseas es seguir durmiendo calientito, ¿cierto?

Bueno, no eres el único que padece de este “mal”, de hecho es mucho más común de lo que se cree, ya que de acuerdo a un estudio hay más de tres millones de casos de trastorno afectivo estacional cada año, tan solo en los Estados Unidos.

Ante el clima no podemos hacer mucho, pero sí existen cosas simples que podemos hacer para obtener una mejor noche de sueño durante estos meses de invierno que se presumen fríos.

Comencemos entonces con las sugerencias:

Lo primero es acondicionar de la mejor manera tu espacio o dormitorio. Debes asegurarte de que tu dormitorio sea un entorno que promueve el descanso y que éste sea de calidad.

Por ejemplo, usar un protector de colchón de alta calidad y un protector de almohada es un buen comienzo para limitar el polvo, los ácaros del polvo y otros alérgenos que pueden mantenerte despierto por la noche.

Los filtros de aire, ya sea como parte de tu sistema de calefacción también deben estar limpios y en buenas condiciones.

Verifica que tu colchón sea lo suficientemente cómodo. Si ya tiene sus años, definitivamente requieres hacer cambios. Así que aprovecha la temporada y busca una venta de colchones para renovar el tuyo.

El siguiente tip se enfoca en usar ropa de cama de alta calidad, esto porque la calidad en el tejido de las sábanas puede hacer una gran diferencia. En mi caso, no consigo conciliar el sueño si tengo frío, por lo que el usar, por ejemplo, sábanas de franela hacen la diferencia al proporcionarme más calor.

Pero ojo, si éstas no son de calidad, pueden no ofrecerte el calor que buscas o por el contrario, darte mucho calor, lo que también puede afectar negativamente a tu calidad de sueño.

El tercer consejo es realizar un ejercicio ligero antes de ir a la cama, ya que podría ayudarte a dormir mejor por la noche.

Por ejemplo los ejercicios de yoga, el estiramiento u otro ejercicio antes de acostarse pueden ayudar a que tu ritmo circadiano disminuya.

El cuarto consejo te invita a pasar un poco de tiempo fuera de casa. Sabemos que el frío te invita a no salir o evitar el hacerlo precisamente porque hace frío.

Sin embargo, el acceso limitado a la luz solar puede hacer que tus niveles de vitamina D disminuyan, lo que puede aumentar tu somnolencia durante el día. Además, la falta de luz puede hacer que tu cuerpo produzca más de la melatonina química, que puede hacer que te sientas cansado y lento.

Así que cuando sea posible, realiza un rápido paseo en momentos en que la luz del día sea brillante.

En el quinto consejo vamos hablar de los trajes de noche… claro está que me refiero a las pijamas o ropa para dormir.

Si eres de los que buscan el tener una ropa de cama calientita, de tela suave o seas de las personas que disfrutan el roce directo entre la piel y las sábanas, es importante entender que entre mejor sea la calidad del tejido, mejor será tu descanso y, definitivamente en los meses fríos, más vale dormir con alguna ropa ligera, aun cuando no sea muy de tu agrado.

Cuando el panorama no se ve claro

¿Has sentido que, por más esfuerzo que pongas en ver las cosas de manera clara y objetiva, no consigues atravesar esa pared de sombras que parece extenderse frente a tus ojos?

Puede ser que te encuentres en un entorno verdaderamente conflictivo, amenazado por crisis y catástrofes. O que alguna situación personal te mantenga en la incertidumbre. Aunque también puede ocurrir algo de muy distinta índole; a saber, que el problema esté en tu visión.

Sí, hablamos de no ver claro en un sentido muy literal. Cuando prácticamente cierras los ojos para enfocar y distinguir la señal de tránsito o reconocer a quien te saluda; cuando no te alcanza el brazo para alejar el libro y poder leer, o cuando parece como si vieras a través de un cristal empañado, significa que hay algún problema con tu vista.

Ante tales señales, no debes alarmarte ni comenzar a imaginar lo peor, como que estás perdiendo la vista o que ya tienes cataratas en los ojos. Pero sí es momento de que acudas con el oftalmólogo, pues síntomas como los que acabamos de mencionar o cualquier otro problema relacionado con la visión pueden ser indicadores de diversas enfermedades.

La visión borrosa de objetos lejanos es provocada por un problema de refracción o enfoque y recibe el nombre de miopía. El problema de refracción se presenta debido a que el glóbulo ocular es muy alargado o a que la curvatura de la córnea es demasiado pronunciada; cualquiera de estas dos condiciones hace que las imágenes se enfoquen delante de la retina y no en ella, lo cual dificulta la visión de lejos.

Otro defecto de refracción puede provocar que las imágenes se enfoquen de manera distorsionada sobre la retina. Esto afecta la visión tanto de cerca como de lejos y se conoce como astigmatismo. Ambos padecimientos pueden manifestarse desde la infancia, pero si se atienden y corrigen, tienden a estabilizarse. Además, actualmente la miopía puede corregirse con cirugía láser.

Las cataratas también tienen a la visión borrosa entre sus síntomas; sin embargo, las causas que subyacen al problema, sus repercusiones y hasta la propia sintomatología son muy distintas.

Las cataratas consisten en una opacidad del cristalino, la lente natural del ojo que permite el paso de la luz hacia la retina. Naturalmente, dicha lente debe ser lo más transparente posible para que las imágenes puedan enfocarse adecuadamente.

Cuando la catarata empieza a desarrollarse, la visión puede tornarse borrosa y débil, o bien, las cosas pueden lucir menos brillantes. Algunos pacientes comentan que es como si vieran a través de una ventana sucia o empañada.

Para corregir los problemas de visión ocasionados por las cataratas, existen varias alternativas. No siempre es necesario extirpar la catarata; en algunos casos, basta con corregir la graduación de los anteojos, o prescribirlos, si es que aún no se usan.

En otras circunstancias sí puede ser necesaria la cirugía, para extraer el cristalino afectado y reemplazarlo con un lente intraocular, también graduado. Contrario a la creencia popular, no es necesario que la catarata esté “madura” o muy avanzada para poder practicar la cirugía. Lo importante es consultar con un especialista, para que determine el procedimiento más adecuado a seguir.

Cómo enfrentarse a un mundo globalizado

Recuerdo claramente cuando me encontraba estudiando la secundaria y me preguntaba ¿qué más sigue?

Mis padres fueron unas personas que entendían que el estudio era una forma de salir adelante, de conseguir empleo y poder tener una vida mejor.

Así que continué mis estudios hasta la universidad.

Casi al terminar me volví a cuestionar qué más sigue y todo el entorno me seguía indicando que ahora la mejor opción era tener un posgrado.

Para esas alturas me sentía como en una carrera, sólo que no tenía fin.

Ahora a la distancia y ante el nuevo panorama mundial, es importante reflexionar sobre qué necesitarán nuestros hijos para salir adelante. De hecho, ya lo estamos viendo en estos momentos.

Si bien la escuela es necesaria, será, hasta cierto punto, útil. Sin embargo, hoy estamos comprobando que no es suficiente pasar más de 20 años estudiando.

Hoy por hoy, un individuo requiere contar no sólo con conocimientos y manejo de información, sino también requiere de estimular otro tipo de inteligencias, como lo es la financiera, la inteligencia emocional y la inteligencia social.

Junto con el desarrollo de estas inteligencias es importante acompañarlo con el aprendizaje de ciertas habilidades que les permitan desarrollarse e incrustarse en la sociedad con soltura y facilidad.

Además, es importante criar niños felices, seguros y autónomos. Estas son virtudes que los padres debemos sembrar desde la cuna y no dejarlo en manos del entorno.

Y sobre qué tipo de habilidades debemos desarrollar en nuestros hijos e incluso en nosotros mismos para facilitar el proceso de inserción en la sociedad y en el mundo productivo, veamos algunas sugerencias:

1) Dominar el idioma inglés. Sabemos que desde hace mucho tiempo, este es el idioma universal, principalmente para los negocios, por lo tanto, el dominarlo como una segunda lengua hará la diferencia ante un nuevo empleo, una oportunidad de viajar, estudiar o sencillamente para abrirte las puertas empresariales como un emprendedor.

Estamos viviendo un mundo globalizado y es necesario tener un puente de comunicación, por lo que el dominar el inglés y posteriormente el aprender un tercer idioma, será mucho más sencillo el tránsito por este mundo.

Así que a tomar clases de inglés para adquirir esta primera habilidad, que para nada es imposible de cubrir.

2) Conocer el arte de las ventas. Seamos claros, todos vendemos y todos nos vendemos. Ya sea un producto o servicio o nuestros propios conocimientos. Aquí lo importante es entender lo que existe detrás de una venta, como el carisma, el carácter, el lenguaje, la persuasión, etcétera.

3) Saber manejar Internet de forma profesional, como es el saber buscar, clasificar y discernir información.

4) Tener conocimientos de administración y manejo de personal. Conocer herramientas que te ayuden a organizar tus finanzas y desarrollar tu liderazgo para generar la sinergia necesaria para hacer que las cosas sucedan.

5) El punto anterior nos lleva al desarrollo de otra habilidad, que es el aprender a tener un excelente trato, comenzando con uno mismo, teniendo una alta autoestima y continuar con las personas que nos rodean, como compañeros de escuela o trabajo, con nuestros colaboradores, con clientes, etcétera.

Tengamos presente esta extraordinaria observación: una persona educada, realista, madura, amable, cordial, con buen sentido del humor y con un acertado sentido del servicio podrá mover montañas y hará cosas extraordinarias por quienes lo rodean.

Esta no es para nada una lista exhaustiva ni lleva este orden estricto, solo se plasman observaciones que te darán una guía para seguir tu camino.

El apuro capitalino

El día de ayer fui a ver a un amigo mío que se dedica vender los servicios de varias empresas de factoraje financiero en México, empresas que pertenecen a un mismo grupo y naturalmente a los mismos dueños. El motivo de mi visita fue que es posible que contratemos los servicios de una de aquellas empresas.

Al salir de ahí fui a otra reunión que quedaba literalmente hasta el otro lado de la ciudad, algo que por supuesto es una verdadera pesadilla, contando con el tráfico que tenemos aquí en México.

Este es un problema que muchas personas ignoramos en su plano real y solamente es algo que nos es molesto, pero también algo a lo que varios de los capitalinos se están acostumbrando, ya sea por apatía, mecanismo de defensa, o por cualquier otra razón, algo absolutamente entendible, ya que si nos estresamos por el tráfico más de lo debido, entonces nuestro día a día será un infierno.

No obstante, es nuestro deber entender el problema del tráfico, un tráfico catalogado en muchas fuentes como el tráfico más pesado del mundo, lo peor siendo que hace algunos años estábamos lejos de serlo, aunque siempre hemos contado con tráfico.

Uno de los factores más importantes del exceso de tráfico en la Ciudad de México se debe a la centralización absoluta del país, ya que el 85% de la industria que mueve a México se encuentra en la capital, algo digno de un país que no sabe cómo manejarse de una manera adecuada.

Es realmente impresionante que instituciones como la Secretaria de Marina se encuentren en la Ciudad de México y no en uno de nuestros infinitos puertos, donde se desarrollaría de una manera mucho más efectiva.

Esta centralización de la industria y de la bolsa de trabajo naturalmente atrae con ella a un enorme número de personas, de la misma manera en que la luz atrae a los mosquitos, lo que causa, por supuesto, un desastre en las calles y avenidas.

Otro asunto que no ayuda nada en este sentido es algo que ayuda mucho a la economía del país; me refiero a la súper producción  de automóviles, rubro en el que nuestro país ocupa el segundo lugar mundial.

La exportación de automóviles es muy sana para nuestra economía, sin embargo, en cuestión interna es un desastre, debido a la increíble cultura consumista que tenemos en México y en el mundo occidental.

Sabemos, pues, que tenemos muchos autos en nuestra capital; sin embargo, lo peor es el mal manejo que existe en su mantenimiento y en la tremenda corrupción que existe en los centros de verificación, quienes dan el visto bueno a cualquiera que pague, basta nada más con ver a los camiones y autobuses que despiden humo como furiosos dragones, que crean naturalmente un aire tóxico, que a su debido tiempo tendrá severas consecuencias en nuestros pulmones.

Los Apóstoles

Un poquito antes de navidad tuve que ir a Campeche por un día, a causa de unas materias urgentes, que fueron, gracias a Dios, resueltas de manera parcialmente fácil,  por lo que me fue posible regresar ese mismo día en Interjet, para poder llegar a mi casa y terminar mis arreglos navideños con mi familia.

En mi vuelo de regreso tomé un libro que traía en el portafolio, uno que había olvidado desde hacía ya un tiempo, debido a que por lo general nunca utilizo ese compartimiento de mi portafolio, lo que reafirma mi teoría sobre el hecho de que no existen las casualidades.

El libro es uno muy pequeño, pero con un contenido bastante fuerte, ya que habla del destino que siguió a todos los apóstoles después de la muerte de Jesucristo, un destino sumamente cruel; sin embargo, uno del cual Jesús habla en sus mensajes a la gente, donde dice que en el sufrimiento está la salvación, un mensaje que él mismo siguió al morir voluntariamente en la cruz.

Muchas personas, incluyendo muchos de los fieles de la fe cristiana, olvidamos el suplicio que fue la crucifixión en un plano físico y el dolor que padeció nuestro señor Jesucristo durante toda la condena de aquellos soldados romanos, expertos en producir dolores y torturas inimaginables para la audiencia del siglo XXI.

A su vez, aunque se conoce sobre la crucifixión, se ignora el verdadero proceso por el cual pasó el rey de los cristianos, ya que la cruz fue el último paso en aquel día viernes, cuando temblaron este mundo y el otro.

Antes de ser crucificado, Jesús fue hecho preso por las autoridades judías y llevado ante los tribunales del sanedrín, donde se le acusó de blasfemia y corrupción de las mentes de todos aquellos a quienes dirigía la palabra, así como de utilizar artes extrañas ajenas a la fe judía para curar a los enfermos y en algunos casos de expulsar demonios de las almas de personas usando el nombre de Dios; sin embargo, el peor de estos cargos era aquel de blasfemia, por afirmar que él era el mesías, el hijo de Dios enviado al mundo para restaurar la conexión de las almas humanas con la voluntad de Dios y para abrir las puertas del paraíso con su propia sangre.

Durante este juicio, nuestro señor fue encontrado culpable y enviado a prisión por el resto de la noche, donde habría de ser brutalmente azotado con las cadenas de hierro e insultado por quien quisiera.

A la mañana siguiente, Jesús fue trasladado con las autoridades romanas para ser examinado por el gobernador de Judea, Poncio Pilatos, quien interrogó a su prisionero y le encontró inocente, algo que enfureció a las masas esperando fuera de Palacio de Gobierno, por lo que el gobernador romano, intentando tranquilizar a las masas, ordenó la flagelación de su prisionero, una práctica que se llevaba acabo con un látigo de cuero sólido, con clavos de acero en forma de anzuelos, diseñados para arrancar grandes pedazos de piel de aquel que fuese azotado con ello.

Después dicha tortura, donde Jesús nunca se quejó, nuestro señor fue llevado una vez más con el gobernador Pilatos, quien se horrorizó por el estado en el cual regresó aquel hombre a quien él creía inocente y a quien intentó liberar una vez más a lo que las masas reaccionaron violentamente y gritaban que se le crucificase.

Esto era una verdadera situación delicada para el gobernador romano, debido a que Cesar le había advertido que la próxima vez que hubiese una rebelión en Judea sería su sangre la que correría.

Por esta razón condenó a nuestro señor Jesucristo a muerte, lavándose las manos y entregando a Barrabás a las masas judías.

Cristo cargó la cruz hasta la cima del monte Gólgota, donde fue crucificado y donde pidió a Dios su padre que perdonara a los que le agredían, porque no sabían lo que hacían.

Al resucitar, Jesús subió al cielo; sin embargo, sus discípulos fueron por el mundo predicando los evangelios y todos eventualmente murieron, en el nombre de Dios, una muerte violenta, con la excepción de San Juan, quien fue el único que acompañó a Jesús en la cruz.

San Juan vivió 90 años, 40 de los cuales los vivió en una cueva en Grecia, donde escribió el Apocalipsis.