Mi viaje a Japón

El otro día hojeando mi revista de viajes encontré un anuncio sobre los departamentos en zona esmeralda, la verdad es que necesitaba cambiarme a un lugar más tranquilo para vivir, la ciudad me estaba matando pero antes de cambiarme de residencia, necesitaba un viaje a un lugar que me ha gustado desde la infancia.

Navengando en internet descubrí 10 lugares que debía visitar al llegar al país del sol naciente.

En Japón, por ejemplo, la vida de la ciudad cobra sentido cuando nos acercamos a sus antiguos templos. Ni siquiera la grandeza urbana de este país puede superar el esplendor de estas construcciones de madera y oro que, con sus formas caprichosas, honran a sus deidades y al mismo tiempo maravillan a los viajeros que llegan hasta ellos buscando paz para encontrarse con que ésta, al menos en territorio nipón, se traduce en un paisaje dorado, rojo y blanco donde la magia y la arquitectura son una misma.

Con la gran cantidad de templos que hay en las diferentes regiones de Japón, es difícil trazar una ruta perfecta para conocer por lo menos uno de cada distrito, por ello en esta lista te mostramos los más importantes.

Sanjusangendo

Ubicado en Kyoto, se trata de una construcción hecha casi completamente de madera. En su cuarto principal que mide 118 x 18 m, alberga 1001 estatuas de la diosa Kannon, cada una de ellas tiene 10 caras y 101 brazos. Además del tamaño del recinto, lo más sorprendente dentro de este templo es la enorme estatua de 3,3 m de alto que se erige al centro del gran salón. Debido a que esta deidad es considerada una madre misericordiosa, el templo de Sanjusangendo es uno de los más importantes de Japón.

Hase Kannon

Se trata de otro templo dedicado a Kannon con una estatua de madera mucho más grande que la de Sanjusangendo, aunque ni sus nueve metros de altura compiten con el extraño escenario creado por las pequeñas estatuas de Jizo, el guardián de los niños que fueron abandonados por su padres, abortados o que nacieron muertos. La razón de estas estatuas en el templo de Kannon es que todos esos infantes encuentren protección en los brazos de la diosa.

Kotokuin

Algo que debes tener presente cuando realices un recorrido por los templos nipones es que inevitablemente te vas a encontrar con estatuas de gran tamaño; por ejemplo, este santuario situado en la ciudad de Kamakura es el hogar de la segunda figura de Buda más grande de Japón. El sereno gigante fue fabricado en bronce durante el siglo XIII.

 

Sensoji

Al tratarse del templo budista más antiguo de Tokio, las diferentes estructuras que conforman este recinto se han convertido en un símbolo arquitectónico de todo Japón. Entre las construcciones destacan la pagoda de cinco pisos y el mercad local que, según la tradición budista, visitarlo durante el 9 y 10 de julio es como si alguien hiciera 46 mil actos piadosos.

Kinkakuji

Aunque su nombre oficial es Rokouon-Ji, este edificio construido en 1397 como hacienda de retiro para los shogun fue tomado como templo zen en 1408 tras la muerte de uno de ellos. En él se resguardan las reliquias de Buda, es por ello que las islas que abundan en el lago que le rodea representan un pasaje de la vida de este líder religioso.

Horyuji

Todo aquel que quiera aprender sobre la historia del budismo y el arte que hay detrás de este sistema filosófico tiene que visitar este conjunto. Este templo situado en Nara alberga muchos tesoros relacionados con Buda. Los edificios que lo conforman son una muestra de la grandeza arquitectónica del sigo VII, aunque se estima que apenas el 20 % de los materiales que lo conforman son los originales, ya que se ha incendiado en diferentes momentos de la historia.

Todaiji

También ubicado en Nara, es el hogar del Buda de bronce más grande de Japón, que a su vez está situado en la estructura de madera más grande del mundo. Es uno de los puntos turísticos de la ciudad, gracias a los ciervos sika que vagan libremente por el lugar debido a que son considerados mensajeros divinos.

Toshogu

Es el santuario más ostentoso de la ciudad de Nikko, fue construido en 1634 para el shogun más poderoso de Japón, Tokugawa Ieyasu. Para su decoración se utilizaron 2.4 millones de pliegos de hoja de oro, gracias a su belleza fue considerado como patrimonio de la humanidad.

Meiji Jingu

La grandeza de este templo no sólo radica en su belleza ni en su superficie de 2.5 kilómetros cuadrados, de hecho es la pequeña cantidad de edificios que lo conforman lo que lo hace famoso. Básicamente está conformado por los establecimientos básicos de un templo japonés: casa de té, estanque, jardín de lirios y dos museos. La austeridad del paisaje lo convierte en un sitio lleno de paz y belleza.

 

Kiyomizu

Si miramos alrededor de esta edificación situada en la cima de un cerro, nos daremos cuenta de que los pequeños templos que lo rodean retomaron su estilo arquitectónico. No por nada es considerado uno de los edificios más importantes de Kyoto. Después de obtener una vista panorámica de la ciudad, los viajeros pueden dirigirse al templo de Jishu, dedicado al dios del amor.

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