Cuando el panorama no se ve claro

¿Has sentido que, por más esfuerzo que pongas en ver las cosas de manera clara y objetiva, no consigues atravesar esa pared de sombras que parece extenderse frente a tus ojos?

Puede ser que te encuentres en un entorno verdaderamente conflictivo, amenazado por crisis y catástrofes. O que alguna situación personal te mantenga en la incertidumbre. Aunque también puede ocurrir algo de muy distinta índole; a saber, que el problema esté en tu visión.

Sí, hablamos de no ver claro en un sentido muy literal. Cuando prácticamente cierras los ojos para enfocar y distinguir la señal de tránsito o reconocer a quien te saluda; cuando no te alcanza el brazo para alejar el libro y poder leer, o cuando parece como si vieras a través de un cristal empañado, significa que hay algún problema con tu vista.

Ante tales señales, no debes alarmarte ni comenzar a imaginar lo peor, como que estás perdiendo la vista o que ya tienes cataratas en los ojos. Pero sí es momento de que acudas con el oftalmólogo, pues síntomas como los que acabamos de mencionar o cualquier otro problema relacionado con la visión pueden ser indicadores de diversas enfermedades.

La visión borrosa de objetos lejanos es provocada por un problema de refracción o enfoque y recibe el nombre de miopía. El problema de refracción se presenta debido a que el glóbulo ocular es muy alargado o a que la curvatura de la córnea es demasiado pronunciada; cualquiera de estas dos condiciones hace que las imágenes se enfoquen delante de la retina y no en ella, lo cual dificulta la visión de lejos.

Otro defecto de refracción puede provocar que las imágenes se enfoquen de manera distorsionada sobre la retina. Esto afecta la visión tanto de cerca como de lejos y se conoce como astigmatismo. Ambos padecimientos pueden manifestarse desde la infancia, pero si se atienden y corrigen, tienden a estabilizarse. Además, actualmente la miopía puede corregirse con cirugía láser.

Las cataratas también tienen a la visión borrosa entre sus síntomas; sin embargo, las causas que subyacen al problema, sus repercusiones y hasta la propia sintomatología son muy distintas.

Las cataratas consisten en una opacidad del cristalino, la lente natural del ojo que permite el paso de la luz hacia la retina. Naturalmente, dicha lente debe ser lo más transparente posible para que las imágenes puedan enfocarse adecuadamente.

Cuando la catarata empieza a desarrollarse, la visión puede tornarse borrosa y débil, o bien, las cosas pueden lucir menos brillantes. Algunos pacientes comentan que es como si vieran a través de una ventana sucia o empañada.

Para corregir los problemas de visión ocasionados por las cataratas, existen varias alternativas. No siempre es necesario extirpar la catarata; en algunos casos, basta con corregir la graduación de los anteojos, o prescribirlos, si es que aún no se usan.

En otras circunstancias sí puede ser necesaria la cirugía, para extraer el cristalino afectado y reemplazarlo con un lente intraocular, también graduado. Contrario a la creencia popular, no es necesario que la catarata esté “madura” o muy avanzada para poder practicar la cirugía. Lo importante es consultar con un especialista, para que determine el procedimiento más adecuado a seguir.

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