Dr. House me inspiró para ser médico

Quizá muchos hayan decidido estudiar medicina después de ver al extraordinario personaje que fue Gregory House, quien por ocho temporadas nos deleitó con su humor negro, su inteligencia, su asertividad y sus valores. Recuerdo que estaba en la preparatoria cuando veía la serie televisiva, me impresionaban los casos médicos, pero quedaba embelesado con una de las ideas del diagnosta, la cual era conocer la verdad por sobre todas las cosas. Él decía que no le importaba la gente, que sólo quería saber la verdad de su problema, pero al final ambas van de la mano y si logras conocer lo que padece, podrías salvarle la vida.

Nunca me imaginé siendo tan inteligente como él, tan artistas (pues tocaba varios instrumentos) o tan seductor, pues a pesar de su carácter y no ser tan guapo, logró salir con mujeres espectaculares, entre ellas la doctora Cuddy. Tampoco quería ser médico para tener la misma personalidad que él, sólo quería enfrentarme a retos, no a los acertijos, sino al reto de salvar una vida, de preocuparme por lograr que alguien se recupere gracias a mí y mis compañeros. Quería ser reconocido por mi habilidad como doctor y por mi sapiencia. Por eso luche para quedarme en la Facultad de Medicina de la UNAM.

Después de años y años de estudios y especialidades, me recibí y comencé a trabajar en un par de hospitales en México, en empresas como GDA, después establecí mi consultorio hasta que llegó la oportunidad de irme a trabajar a Estados Unidos, en uno de los mejores hospitales de aquel lugar. No dude ni un instante, abandoné todo lo que tenía en México y me puse en marcha para irme del otro lado. La vida era distinta allá, los reconocimientos internacionales comenzaron a llegar y eso me llenaba de satisfacción. Incluso recuerdo que en alguno de mis discursos agradecí a Hugh Laurie y los productores de House el haberme inspirado a tomar la decisión de ser médico.

A pesar de tantas alegrías que me ha dado esta hermosa y demandante profesión, también he vivido momentos sumamente dolorosos, como la muerte de pacientes que estaban a mi cargo. Pese a que sabes que no es tu culpa, que el cuerpo es así y a veces no reacciona de la manera que quisieras, pero aun así te sientes culpable y es muy difícil superar esa situación. Con el tiempo aprendes a sobrellevarla, pero son como marcas que te quedarán  por siempre.

Esta historia se las cuento porque el fin de semana pasado estaba revisando el expediente de uno de mis pacientes, quien no mejoraba al tratamiento y comencé a sospechar que me había equivocado en el diagnóstico, pero no sabía qué más podría ser, así que fui con un compañero, a quien considero un gran amigo. Entre la plática dijo algo que me funcionó como idea para mi paciente, como si fuera un capítulo de Dr. House, salí de su consultorio y fui a curar a mi paciente. Creo que el haber vivido algo similar a mi serie favorita es algo que nunca olvidaré. Lo sé, soy un nerd, pero me encanta.

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