Lo que puedes hacer para tener un buen viaje

Una de las actividades que más he disfrutado, aunque ocasionalmente también padecido, en el transcurso de mi carrera como periodista es el viajar.

Ya he perdido la cuenta de todos los vuelos nacionales e internacionales que he abordado, la mayoría en aerolíneas de bajo costo y una que otra clase ejecutiva, cortesía de algún patrocinador.

Incontables son también los hoteles en México DF, Guadalajara, Monterrey, Chihuahua… en fin, casi todas las capitales de la república mexicana, en los que me he hospedado; además de aquellos en Nueva York, Washington, Londres o Madrid.

Una de las frases que más escucho al partir rumbo a un viaje de trabajo es, naturalmente, “¡Buen viaje!” y otra que no falta es la de “¡Que tenga un vuelo placentero!”. Aunque la cortesía y los buenos deseos siempre se agradecen, muchas veces me he preguntado si tener un buen viaje y, más aún, un buen vuelo, realmente dependen de mí.

Quizá el viaje sí, en gran medida, pues yo soy responsable tanto de cuidarme, como de cumplir con mis objetivos, lo cual dará como resultado una salida exitosa. Pero, ¿qué hay del vuelo? Ni la ruta, ni la mayor parte de la seguridad, ni la conducción del avión y ni siquiera la comida y el momento en que se sirve están bajo mi control. Así que, lo de tener un buen vuelo es más un deseo favorable con el que todos se despiden, antes que algo en lo que efectivamente podamos aplicarnos.

Sin embargo, la experiencia también me ha enseñado que sí hay hábitos y normas de conducta que podemos seguir en cada vuelo, para que éste sea lo más agradable posible. Al comentar el tema con otros colegas y con aficionados a los viajes, encontré que mis ideas no eran desatinos y que tener un buen viaje en avión sí está, en cierta medida, en nuestras manos.

Les comparto las recomendaciones:

Seguir las indicaciones para abordar

Más allá del abordaje prioritario para quienes vuelan en primera clase o pagan por este “servicio de cortesía”, el orden de abordaje indicado para la mayoría de los pasajeros tiene una razón de ser. Generalmente se llama primero a quienes ocupan las últimas filas del avión, porque así avanzarán hasta el fondo y no bloquearán la puerta de acceso mientras se acomodan en sus lugares.

Si siempre siguiéramos esta indicación, el abordaje podría ser mucho más fluido. No te preocupes si eres el último en subir. Mientras estés en la puerta de salida a la hora indicada, no hay riesgo de perder el vuelo y la tripulación siempre te ayudará a encontrar un lugar para tu equipaje de mano.

Ser cortés con los compañeros de fila

Aunque no seas la persona más sociable y no tengas la intención de conversar durante todo el vuelo con tus vecinos, un mínimo de cortesía es indispensable. No será raro que necesites un poco de apoyo de las personas sentadas a tu lado, especialmente si se trata de un vuelo largo; desde pedir que te pasen la charola con la comida o que te dejen pasar para levantarte al baño, hasta que te asistan o pidan apoyo si es que te sientes mal. Conviene, por tanto, empezar el vuelo en buenos términos; un “Hola” o “Buenos días” (tardes o noches) y una sonrisa bastan.

Respetar el espacio de los demás

El espacio es algo por lo que se pelea cada vez más en los aviones, pues conforme las demandas de vuelos crecen, el espacio entre asientos se reduce… Sin embargo, con paciencia, comprensión y respeto, se pude tomar asiento con relativa comodidad, sin molestar a los pasajeros de al lado, de adelante o de atrás.

Moderar el consumo de alcohol

Muchas personas optan por tomar bebidas alcohólicas durante el vuelo con la intención de relajarse o simplemente, de disfrutar más el viaje. Pero ha de tenerse en cuenta que los efectos del alcohol pueden ser más fuertes durante un vuelo en avión, debido a factores como la altitud y la presión. Además, beber en exceso puede ser contraproducente para la relajación, porque altera el sistema nervioso y hace que te levantes con más frecuencia al baño. Y, lo más importante, ni a los pasajeros ni a la tripulación les gustará lidiar con un pasajero ebrio.

Hacer algo agradable o relajante

Un viaje en avión puede ser la oportunidad perfecta para ponerte al corriente con esa lectura pendiente, o con los capítulos de tu serie preferida que te has perdido; o bien, sencillamente para sentarte y descansar. Lleva contigo todo lo que te ayude a disfrutar y relajarte (y que esté permitido por la seguridad, obviamente); libros, reproductor mp3, tableta, auriculares, antifaz para dormir o tapones para los oídos. Estos elementos, fáciles de portar, te ayudarán a crear un ambiente agradable y tu propia tranquilidad será positiva para los demás, porque así al menos no serás un pasajero molesto.

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